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    Domingo, 02 de septiembre de 2012

    La imitadora de Cristina

    Por Selva Florencia Manzur

    A sus 31 años, Fátima Florez ya es un nombre conocido de la farándula argentina gracias a sus desopilantes imitaciones y su versatilidad como artista. Ha imitado a todos desde Shakira, Lady Gaga, Madonna pasando por las argentinas Nacha Guevara, Viviana Canosa, Moria Casán y Susana Giménez.

    Pero desde este año, todos los domingos su figura cobra notoriedad cuando empieza a parodiar a la presidente Cristina Fernández de Kirchner en Periodismo para todos, el programa que conduce Jorge Lanata por El Trece.

    Las apariciones de la humorista han sido un boom en las redes sociales y en el público en general. Tanto es así que hasta la propia mandataria se encargó de mencionarla esta semana –sin pronunciar su nombre, claro– en cadena nacional cuando aseguró ser “la presidenta más parodiada”.

    Tras la declaración, los comentarios no se hicieron esperar y todos buscaron la opinión de Fátima.

    “No creo que sea la presidenta más parodiada”, respondió a Escenario & tendencias en una charla telefónica desde Chivilcoy (Buenos Aires), donde ofreció el viernes una función de su obra Fátima Florez es única.

    Durante el diálogo adelantó sus planes para el verano y contó cómo es encarnar a la mujer más importante y famosa del país. Para el futuro, vaticinó un acercamiento hacia la actuación dramática y su deseo de ser madre.

    Como perlita, Fátima ofreció el nombre de la única famosa que se enojó con ella por haberla imitado. ¿Una pista? Se trata de una reconocida cantante internacional.

    –Empezaste tu carrera estudiando actuación y canto, ¿cómo fueron esos primeros pasos en el ambiente?
    –Empecé de chiquita, era un hobby para mí, era un juego de chicos esto de las imitaciones. Imitaba a familiares, amigos y ya de grande lo hice profesionalmente. De chica también estudié baile, con profesores muy buenos como Ricky Pashkus. Fui a Cuba a hacer un seminario muy intensivo de baile, de salsa y ritmos afrocubanos. Empecé como bailarina con Pepe Cibrián y trabajé dos años con él. Después me fui a Perú, donde actué en un programa humorístico de televisión con los humoristas más importantes de ese país, también hice teatro allá.

    –¿Y cómo elegís dedicarte sólo a la imitación?
    –Las cosas se van dando, si bien lo hacía de chica no pensaba que pudiera dedicarme a esto de grande, porque lo veía como una carrera más de hombres. Por eso, al principio no me decidía, tenía miedo de que no me dieran bolilla. También estudié teatro con Santiago Doria, me preparé muchísimo para esto. Por eso digo que no soy imitadora, soy una actriz que desde la actuación hace imitaciones, y para ser artista hay que prepararse en canto, baile y actuación.

    –¿Y por qué creés que no hay imitadoras en América Latina?
    –No sé. Había una que se llamaba Luz Amparo, que era muy buena, pero se retiró. La verdad: no sé por qué, no sé si es que no se animan... Lo que pasa es que para hacer imitaciones no te tiene que importar nada, te tenés que afear. Todas las actrices quieren salir bonitas, ser las heroínas de las novelas y esto no es fácil. Para hacer humor, siempre se está en la delgada línea entre el ridículo y el aplauso. Por ahí a muchas actrices no les gusta correr ese riesgo. Yo desde chica siempre tuve ese desparpajo y no me importó nada. Desde ese lado pude ser libre para encarar mis personajes.

    –En teatro trabajaste con Corona, Pachano, Sofovich y ahora finalmente tenés tu propio show...

    –Sí. Hace tres meses que lo estamos haciendo y hago 29 personajes en escena. Estamos recorriendo todo el país, nos está yendo muy bien. Cuando empezamos me preguntaba si alguien iba a querer ver este espectáculo y la verdad que la gente quiere divertirse, les gustan las imitaciones. Obviamente, el personaje de Cristina en Lanata ayudó mucho, el hecho de estar todos los domingos en un programa de tanto rating fue un impulso para mi carrera.

    Ser la presidenta

    Los domingos, a las 22, Fátima Florez aparece en los televisores de los argentinos, primero como una de las enfermeras que le hace diálisis al periodista Jorge Lanata (la otra es la sueca Alexandra Larsson), pero desde hace varios meses se transforma en Cristina Fernández de Kirchner, un trabajo que requiere horas de maquillaje y mucho estudio del personaje.

    –¿Cómo surgió estar en Periodismo para todos?
    –Me llamó Coco Fernández, referente en el canal, y me dijo que empezaba el programa de Lanata, que iba a tener mucha prensa, que iba a ser muy fuerte y querían que yo estuviera. Empecé con otro sketch, pero ellos ya me habían dicho que querían que hiciera a Cristina. Me tomé un mes para pensarlo, porque me preocupaba cómo lo podía tomar la gente, un personaje como la presidenta en un programa político puede ser muy fuerte, así que lo analicé mucho. Después me animé porque lo vengo haciendo desde tiempo. En el verano lo hice con Moria (en La revista de Buenos Aires) y a la gente le gustaba muchísimo.

    –¿La producción te da las pautas para cada sketch o vos tenés libertad de armarlo?
    –En el programa hay tres guionistas que se encargan de los sketch, no así en el teatro donde yo hago mis textos. En el programa seguimos lo que nos escriben, se puede improvisar algo pero hay un guión y hay que respetarlo.

    –Esta semana, Cristina hizo referencia a tu imitación en Cadena Nacional, ¿qué te pareció?
    –Me llamó todo el mundo por el hecho de que ella hizo alusión a las parodias y a la imitación mía. Pero no habló mal, dijo que ella era la presidenta más criticada y más parodiada y que no le molestaban las parodias. Yo pienso que todos los presidentes fueron parodiados, recordemos a De La Rúa o al turco (Menem), a quienes se han cansado de imitarlos. No creo que sea la más imitada, pero sí el hecho de hacerla todos los domingos en tele por ahí es fuerte.

    –Pero a ningún político le debe gustar que lo imiten porque se destaca quizás lo peor de esa persona...

    –Bueno, yo a mis personajes los hago con el mayor de los respetos, con dedicación y meses de trabajo. Desde buscar frases, al color de voz... y uno obviamente se agarra de las cosas más graciosas y las potencia. Si todo fuera perfecto, no harías reír. La imitación es una parodia, donde exacerbás esas características de las personas para hacer reír al público.

    –¿Cómo construiste el personaje de la presidenta?
    –A ella la vengo observando desde el 2007 y la empecé a imitar en 2008. La fui perfeccionando con los años, en cinco años la fui mejorando. Uno a los personajes los saca, pero después los vas perfeccionando. Hasta ella cambió su color de voz, ahora lo tiene más grave, más ronco. Si vos ves videos de cuando era senadora, tenía la voz más aguda y hablaba más rápido. Ahora hace más pausas y tiene este tic que yo exagero, de repetir tres veces la misma palabra. Esas cosas uno las va puliendo y modificando.

    –¿Cuánto tiempo requiere transformarte en Cristina?
    –Son casi tres horas. Entre la colocación de la máscara, el pegado, el sellado, el maquillaje, la peluca y el vestuario. Llego a las siete menos cuarto y estoy lista 10 menos cuarto para salir en vivo a las 10.

    –¿Te llegó algún comentario del Gobierno sobre si a la presidente le gusta o no el personaje?
    –Me han llegado comentarios, y en general son a favor. Nunca se sabe, ella no me lo ha dicho personalmente, pero gente que está cerca de ella me dice: ‘sí, a la presidenta le gusta, le parece que está logrado el personaje, pero no le gusta por ahí el contexto, que se haga en un programa político’. Son cosas que me llegan, nunca sabré si son verdad. Por suerte, hasta ahora comentarios malos no me han llegado.

    –Y más allá del personaje, ¿te interesa a vos la política?
    –Me interesa como a cualquier ciudadano, al que le interesa su país y que todos estemos mejor. Me interesa como ciudadana, pero no como para el día de mañana hacer algo en política. No es algo que me atraiga.

    –¿Los intercambios que hacen con Lanata en el programa los ensayan?
    –No se ensaya nada. Nos dan la letra y salimos. Por eso siempre estamos con la adrenalina de cómo irá a salir porque no ensayamos (risas).

    La famosa que sí se enojó con ella

    –Hacés un montón de personajes, ¿alguien se enojó alguna vez?
    –Sólo Paulina Rubio. Fue hace unos años, cuando fue al programa Nico trasnochado y la producción quiso sorprenderla con mi imitación, pero se ve que no le gustó mucho. Más que a ella, no le gustó a su corte, a los que la secundan. Pero pude hablar con ellos y explicarles que había sido con buena onda. Al principio se había enojado tanto que quería levantar su show en el Gran Rex. Se armó un poco de lío. En ese momento no lo hice trascender porque no busco escándalos.